Las islas son especialmente vulnerables a eventos meteorológicos extremos y a la inseguridad alimentaria, enfrentando además desafíos adicionales debido a sus limitadas extensiones territoriales y economías, su aislamiento, legados coloniales y alta dependencia de importaciones de alimentos. Los agricultores locales desempeñan un papel crucial en la producción de alimentos para comunidades insulares como Puerto Rico, lo que puede garantizar la seguridad alimentaria cuando la importación se torna dificultosa. No obstante, en contextos de desastre, los propios agricultores pueden verse afectados por la inseguridad alimentaria e incapaces de abastecer los mercados internos. Este estudio examina la seguridad alimentaria de los hogares de agricultores puertorriqueños tras el huracán María de 2017, desde una perspectiva socioecológica. Se analizaron datos de una encuesta aplicada a 405 agricultores ocho meses después del paso del huracán, junto con datos biofísicos relacionados con sus impactos (vientos, lluvias y deslizamientos). En conjunto, el 69 % de los agricultores experimentó al menos un mes de inseguridad alimentaria tras María, y el 38 % reportó inseguridad persistente (tres meses o más). Un modelo de regresión logística multinomial sugiere que los impactos biofísicos, pero especialmente factores sociales como la edad y el acceso restringido a fuentes externas de apoyo, se vinculan con la inseguridad alimentaria persistente. Esto indica que los efectos biofísicos del huracán interactúan con la infraestructura y los recursos sociales existentes, afectando la vulnerabilidad de los agricultores y el entorno alimentario de distintas maneras. Por ende, fortalecer la capacidad adaptativa en diversos ámbitos puede ayudar a los agricultores y poblaciones vulnerables a enfrentar mejor las disrupciones ocasionadas por desastres y mitigar la inseguridad alimentaria.
Analizar la interacción entre los impactos biofísicos del huracán María y los factores sociales (como la edad y el acceso a apoyo externo) que influyeron en la inseguridad alimentaria persistente de los hogares de agricultores puertorriqueños.