En el Caribe, el cáncer representa una quinta parte de todas las muertes y su incidencia está en aumento [1]. Las personas diagnosticadas con cáncer en esta región enfrentan desafíos únicos en los esfuerzos de prevención y control [2]. Puerto Rico, un territorio de los Estados Unidos (EE. UU.) en el mar Caribe, tiene un historial de abandono ambiental y social y un impacto desproporcionado de eventos climáticos extremos impulsados por el cambio climático [3]. Es hogar de casi 3.2 millones de hispanos/latinos [4]. De 2000 a 2022 se diagnosticaron 320,076 casos de cáncer: en los hombres, la tasa de incidencia ajustada por edad aumentó de 348.3 a 377.6 por cada 100,000; en las mujeres, de 252.9 a 314.5 por cada 100,000 [5]. Aunque la mortalidad general por cáncer en Puerto Rico disminuyó de 2016 a 2020, su incidencia ha aumentado anualmente [6].
Entre las mujeres, se observaron aumentos significativos en la incidencia de cáncer de mama (Cambio Porcentual Anual [CPA] = 1.7%), cuerpo y útero (CPA = 4.6%), tiroides (CPA = 9.0%), linfoma no Hodgkin (CPA = 2.1%), páncreas (CPA = 3.1%), leucemia (CPA = 2.7%) y ovario (CPA = 0.8%). Entre los hombres, se observaron aumentos significativos en próstata (CPA = 1.7%), linfoma no Hodgkin (CPA = 1.8%), hígado y conductos biliares (CPA = 1.9%), riñón y pelvis renal (CPA = 4.3%), leucemia (CPA = 2.2%) y páncreas (CPA = 2.2%). Los municipios de las regiones sur, norte y central de Puerto Rico presentan las tasas más altas de incidencia de cáncer [6].
Aunque el riesgo de cáncer está influenciado por múltiples factores, incluidos la genética, el ambiente, los antecedentes médicos y el estilo de vida [7], estudios previos han destacado una carga desproporcionada de contaminación ambiental sobre las poblaciones negras e hispanas/latinas [8–12]. Por lo tanto, identificar los factores de riesgo ambiental en Puerto Rico es una prioridad de salud pública, ya que se han asociado con cánceres genitourinarios, digestivos, gastrointestinales, ginecológicos, hematológicos/de la sangre y de mama.