La violencia doméstica es una problemática social de gran magnitud que tiene consecuencias profundas tanto en la salud mental como en el bienestar físico de las víctimas. En Puerto Rico, los casos reportados han aumentado significativamente en los últimos años, especialmente después de la pandemia del COVID-19 en 2020.
A pesar de la gravedad y urgencia de esta situación, la violencia doméstica ha sido poco estudiada desde la perspectiva de las ciencias de información espacial. Existe escasa investigación que analice cómo la relación entre la violencia doméstica y los factores sociodemográficos cambia según la ubicación geográfica y el tiempo.
Este estudio busca atender esa necesidad mediante el análisis de los efectos espacio-temporales de la violencia doméstica en Puerto Rico durante el período de 2020 a 2022, correspondiente a los años de la pandemia del COVID-19, utilizando un modelo de regresión geográfica y temporalmente ponderada (GTWR, por sus siglas en inglés).
Los datos de violencia doméstica reportados por la Policía de Puerto Rico en las trece regiones policiacas reflejaron una disminución en los casos reportados durante el año 2020. Sin embargo, tras las medidas de confinamiento y las restricciones de movilidad implementadas durante la pandemia, todavía no está claro si esta reducción se debió a dificultades para denunciar los incidentes y acceder a servicios de apoyo, o si realmente ocurrió una disminución en los casos de violencia doméstica.
El análisis identificó patrones espaciales importantes de violencia doméstica a nivel de regiones policiacas, destacándose San Juan y Bayamón como focos persistentes de alta incidencia. Asimismo, la población femenina mostró una fuerte asociación positiva con los casos de violencia doméstica (coeficientes GTWR entre 0.5 y más de 1.0 en distintas áreas de Puerto Rico). Por otro lado, la población de personas separadas presentó una relación positiva de moderada a fuerte (entre 0.25 y más de 1.0), aunque se observaron asociaciones negativas localizadas en las regiones de Aguadilla y Mayagüez.
En conjunto, estos hallazgos resaltan la importancia de considerar tanto los factores geográficos como los cambios a través del tiempo para comprender mejor la dinámica de la violencia doméstica en Puerto Rico y apoyar el desarrollo de estrategias de prevención e intervención más efectivas.