La inseguridad alimentaria en Puerto Rico es una de las manifestaciones más profundas de desigualdad, una crisis que golpea más fuerte a las mujeres, a nuestra niñez, adultos mayores y personas viviendo en pobreza. La dependencia de alimentos importados, sumada a la escasez de mercados accesibles y a los altos precios de productos frescos, sitúan a nuestra población en una situación alarmante de vulnerabilidad. Este informe no solo busca señalar las fallas y los desafíos en el sistema alimentario, sino también lantear recomendaciones que invitan a una transformación estructural en la política alimentaria de nuestro archipiélago
Proponer una transformación estructural en la política alimentaria de Puerto Rico, basada en el análisis de la inseguridad alimentaria y sus desafíos.